Libertad de expresión

A raíz de la conferencia de Macarena Olona, exdiputada de VOX en el Congreso y excandidata de VOX a la Junta de Andalucía, organizada por el Foro para la Concordia Civil en el Paraninfo de Derecho de la Universidad de Granada, y de los actos de protesta contra la misma, nos gustaría explicar nuestra postura, así como ciertos conceptos que se suelen utilizar en estos debates.

Conceptos como «Libertad de Expresión«, «Publicidad gratis«, «Tolerancia» y «Democracia«. Pero antes, aunque estos conceptos van más allá de este hecho concreto, conviene saber de qué hablamos. Así que empezaremos por esto.

¿Quién?

Macarena Olona es una exdiputada de VOX, un partido que destaca por su franquismo, homofobia, xenofobia, racismo y machismo, entre otras cosas. Macarena Olona, en este partido, ha mentido, ha defendido el franquismo, se ha opuesto a la prohibición de las «terapias de reconversión para homosexuales», al feminismo…
https://demon.code.blog/2019/09/15/macarena-olona-choclan/

Tras ser elegida como candidata para la presidencia de la Junta de Andalucía, con escándalos respecto a su empadronamiento y polémicas respecto a su relación con el partido, y tras unos resultados que no cumplían las expectativas del partido, pese a haber prometido «quedare en Andalucía», Macarena dejó el partido, el puesto para el que había sido elegida por sus votantes y su puesto en el Congreso. Alegando razones de salud, razones que no le impidieron hacer el Camino de Santiago, dar conferencias o marcharse a evangelizar a los sudamericanos.

https://twitter.com/Macarena_Olona/status/1570751686846873600

¿Qué?

Conferencia titulada «La defensa de los derechos y libertades a través del Tribunal Constitucional: la inconstitucionalidad de los estados de alarma«, organizada por el Foro para la Concordia Civil.

Respecto al tema, conviene recordar que VOX ya ha mentido al respecto. Y el propio título, miente. El Tribunal Constitucional no ha dicho que los estados de alarma fueran inconstitucionales, sino que algunas medidas adoptadas no estaban amparadas por el estado de alarma decretado, aunque no negaban lo adecuado de las mismas. Esto es, para esas medidas hubiera sido más correcto decretar otro estado más restrictivo.

VOX ha mentido en muchas cosas respecto a este tema, y, de hecho fueron los primeros en pedir una declaración de «Estado de Alarma». Pero es mejor para ellos utilizar el «lawfare» para obtener rédito político que reconocer que las medidas tomadas ante una pandemia que afectó al mundo entero fueron necesarias.
Ya lo dijo Rajoy: «Cuanto peor mejor para todos y cuanto peor para todos mejor, mejor para mí el suyo beneficio político«.


El «Foro para la Concordia Civil» se define como «liberal democrático» , y sus acciones y declaraciones les sitúan en una zona muy clara y concreta del espectro político. Por decirlo de alguna forma, ni en el centro ni en la izquierda.
https://www.publico.es/politica/foro-concordia-organizacion-invito-olona-universidad-granada.html

¿Qué ocurrió?

Colectivos de estudiantes, grupos como los Colectivos de Jóvenes Comunistas y más gente decidieron manifestar su oposición a la presencia de Macarena Olona en un espacio público, teóricamente destinado al Derecho y a la Democracia.
https://mobile.twitter.com/CJC_Andalucia/status/1570493604237541376
Concretamente lo hacen defendiendo que en la Universidad no cabe permitir discursos de odio y discriminación. La rectora de la Universidad permitió el acceso a los antidisturbios.

A partir de ahí, lo que ocurrió se puede ver en los vídeos que han circulado por la red. Es difícil hacerse una composición de lugar, dado que nada es más fácil que manipular estos vídeos y cortarlos por donde convenga. Pero hay hechos que están muy claros.

  • Se ve a gente que apoya a VOX agrediendo e intentando arrancar pancartas a los manifestantes.
  • Se ve a Macarena Olona pudiendo entrar a la Universidad, escoltada por los antidisturbios, sin sufrir ninguna agresión.
  • Se ve a los antidisturbios teniendo que retirar a la fuerza al conocido asistente de Rocío Monasterio y vocero de VOX, Bertrand Ndongo, tras atacar este a los manifestantes.

Es decir, la violencia la causan los fanáticos de VOX, y así lo atestigua la actuación de la Policía Nacional. Recordemos la afinidad política de numerosos sindicatos policiales con VOX, y pese a ello, tuvieron que emplearse contra VOX, no contra los manifestantes.

El periodista Juan Fran Albert nos lo cuenta en detalle en Twitter:
https://twitter.com/JFranAlbert/status/1570837893782073345

La Universidad de Granada, una vez finalizados los hechos, se pone convenientemente de perfil, en la clásica «falsa equidistancia», condenando «tanto los [hechos] de quienes boicotearon el ejercicio de la libertad de expresión, como los que quienes, con su comportamiento provocador hacia los manifestantes, obligaron a intervenir a la policía«. Nótese que hasta la UGR reconoce que quienes obligaron a intervenir a la policía fueron los provocadores de VOX. Respecto a la «Libertad de Expresión», Ahora iremos a ello.

https://twitter.com/canalugr/status/1570718268801056769

«Libertad de Expresión»

Probablemente sea este uno de los conceptos más utilizados y mal entendidos en los estados de derecho (como se supone que es el nuestro).

Mucha gente lo interpreta como «tengo derecho a decir lo que me dé la gana donde me dé la gana, y además la sociedad tiene la obligación de proporcionarme altavoces y de escucharme». Es decir, para esta gente, entrar en tu casa, pintar «muera la inteligencia» en la pared de tu salón, estaría amparado por la «Libertad de Expresión».

Veamos, en primer lugar, algunas reflexiones de autores clásicos al respecto:

John Locke (filósofo, padre del Liberalismo Clásico), Ensayo sobre la Tolerancia (1666): «las opiniones -en general- deben ser toleradas, pero el magistrado puede prohibir su ejercicio cuando estas perturben al gobierno, derivado ello de la limitación a la propia libertad que los hombres pactaron para el establecimiento de una sociedad política que proteja a su persona y sus bienes«.

Declaración Universal de los Derechos del Hombre de 1948, artículo 12: «se reconoce el principio de que Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques«. En ese sentido, ni la calumnia, delito se regula en el artículo 205 del Código Penal, ni la injuria, ni las noticias falsas quedan amparadas por la «Libertad de Expresión».

Obviamente, en nuestro país, para saber de qué hablamos cuando hablamos de «Libertad de Expresión», debemos referirnos a la Constitución:

Artículo 20
Se reconocen y protegen los derechos:

a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.

b) A la producción y creación literaria, artística, científica y técnica.

c) A la libertad de cátedra.

d) A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión. La ley regulará el derecho a la cláusula de conciencia y al secreto profesional en el ejercicio de estas libertades.

El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa.

La ley regulará la organización y el control parlamentario de los medios de comunicación social dependientes del Estado o de cualquier ente público y garantizará el acceso a dichos medios de los grupos sociales y políticos significativos, respetando el pluralismo de la sociedad y de las diversas lenguas de España.

Estas libertades tienen su límite en el respeto a los derechos reconocidos en este Título, en los preceptos de las leyes que lo desarrollen y, especialmente, en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia.

El artículo 20 no afirma que alguien, como la UGR (que no es un «medio de comunicación social»), tenga la obligación de darle un espacio al fascismo para defender su discurso. No vamos a incidir en lo de «información veraz«, pero lo que dice la Constitución es que esta gente puede expresar sus ideas, no que alguien concreto tenga la obligación de facilitarle la expresión de las mismas.

El artículo 21 de la constitución, por otra parte, ampara el derecho de manifestarse de las personas que se oponen a que grupos franquistas, homófobos, etc. utilicen la Universidad como altavoz.

  1. Se reconoce el derecho de reunión pacífica y sin armas. El ejercicio de este derecho no necesitará autorización previa.
  2. En los casos de reuniones en lugares de tránsito público y manifestaciones se dará comunicación previa a la autoridad, que sólo podrá prohibirlas cuando existan razones fundadas de alteración del orden público, con peligro para personas o bienes.

«Tolerancia» o «Los fascistas son los antifascistas».

Entonces, aceptemos o no que todo discurso lo defiende la «Libertad de Expresión«, tenemos el siguiente argumento: «debemos tolerar que gente como VOX de sus conferencias en la Universidad pública, porque si no, somos intolerantes que protestan contra la intolerancia de VOX. Esto es, somos como aquellos a quienes denunciamos«.

Aquí no hay que inventar nada. El argumento definitivo lo dio el filósofo Karl Popper, tantas veces (y tan incorrectamente) citado: la paradoja de la tolerancia.

La forma clásica «antifascista» de citarlo se resume en que no podemos ser tolerantes con aquellos que lo que quieren es acabar con la tolerancia. Es decir, que podemos utilizar la violencia para acabar con cosas como el nazismo porque ellos son intolerantes, y en caso contrario acabarían con nosotros e impondrían su intolerancia.

Frente a esto, hay otra interpretación, según la cual Popper solo consideraba válido el uso de la violencia cuando el objeto de la misma la ejercía previamente. Eso excluiría, por ejemplo, este tipo de «escraches» contra VOX. Pero quienes así argumentan, olvidan otra cosa que dijo Karl Popper.

Álvaro Arbonés, graduado en filosofía y periodista, nos lo explica:


¿Qué dice entonces Popper? Que todo depende de la situación. Si los intolerantes pretenden imponerse a través de la razón, entonces nosotros debemos contestar a través de la racionalidad, no de la violencia o la prohibición. Pero, y es un pero importante, si se nos intentan imponer visiones intolerantes a través de la fuerza física o el engaño (partiendo de que el engaño es, además, un uso de la fuerza en el plano intelectual), entonces no sólo es legítimo, sino necesario, reclamar el derecho a prohibir la manifestación de tales ideas. Incluso por la fuerza.

https://magnet.xataka.com/en-diez-minutos/popper-tiene-una-teoria-sobre-cuando-es-correcto-pegar-a-un-nazi-y-cuando-esta-totalmente-injustificado

Y resulta que justamente eso es lo que hace VOX: intentar imponer visiones intolerantes a través del engaño. Con lo que «no sólo es legítimo, sino necesario, reclamar el derecho a prohibir la manifestación de tales ideas. Incluso por la fuerza«. De hecho, resulta paradójico utilizar el concepto «democracia» para defender a un partido con actitudes contrarias a la democracia, como la defensa del franquismo, del nazismo o incluso declaraciones explícitas de no ser demócratas.

«…porque este no es un partido democrático ni lo va a ser y al que no le guste que se vaya al club de Ciudadanos o al club de Podemos. Este no es ese club»

 Eduardo Martínez Fuster, jefe de campaña de Vox en Alicante

También se argumenta que si se defienden este tipo de «escraches«, se debe defender los que se hacen a partidos de otras ideologías, pero la diferencia es obvia: hablamos de partidos que defienden la intolerancia, de partidos franquistas, de discursos de odio. No, no todas las ideologías son admisibles. No todas las ideologías son iguales.

Macarena Olona, «demócrata»

«Propaganda»

Por último, otro argumento que se suele utilizar es que este tipo de protestas le da a VOX pie para su victimismo, para conseguir propaganda y para acusar a la izquierda de violenta y totalitaria.

Es lo que nosotros llamamos, táctica del avestruz. Ya hemos explicado anteriormente que hay que hablar de VOX, nombrarles las veces que haga falta, rebatir sus argumentos y exponer sus mentiras. Ignorarles no sirve de nada.

Propaganda, siempre van a hacer, y los medios se la van a comprar. Da igual lo que alguien diga o haga, ellos generarán falsas polémicas, pondrán palabras en boca de sus adversarios y controlarán el discurso mediático. Como ejemplos, recordemos temas como la crítica a la ganadería intensiva de Garzón, o la estupidez de afirmar que «Podemos justifica la subida del precio de la luz con que el frutero se está forrando».

Si nadie hubiera ido a protestar, la propaganda hubiera sido que Andalucía está con VOX, que los granadinos siguen con Olona, pese a que los dejara tirados, que Olona demuestra que el gobierno «socialcomunista» es anticonstitucional, o cualquier otra cosa.

Por supuesto que hay que hacer saber a la gente que hay muchas personas que rechazan el discurso antidemocrático y de odio de VOX. Protestas no violentas, y que sean ellos, como esta vez, quienes recurran a la violencia. Aunque sepamos que luego intentarán convencer a la gente de que ellos son las víctimas.

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