El punto 75 del programa de 2019 de VOX ya abría la puerta a conseguir la ilegalización del aborto que Santiago Abascal lleva buscando desde siempre, como demuestran por ejemplo sus declaraciones en Libertad Digital (2014-09-14) «Porque el aborto puede ser un hecho, pero nunca un derecho«. Como primer paso, ya ha incluido explícitamente en el punto 56 su exclusión de la sanidad pública.
El aborto legal es algo que se empezó a conseguir en España en 1985 (aparte de un corto período de tiempo durante la Segunda República), para llegar a la situación actual en 2010 (con la oposición del PP, lo que resulta interesante en el sentido de que los que deseen la ilegalización del aborto, deben saber que tienen otras alternativas a VOX) que despenaliza la práctica del aborto inducido durante las primeras 14 semanas del embarazo. Así España pasa a formar parte de los países marcados en color verde en el mapa adjunto. Países que normalmente se consideran entre los más avanzados en cuanto a bienestar, derechos sociales y democracia.
Hasta donde sabemos, en toda la historia de la medicina no ha salido adelante un embrión «nacido» con 14 semanas de gestación. Un estudio, realizado por neonatólogos de Cataluña y Las Palmas y publicado en Anales de Pediatría afirma que el límite de viabilidad está en las 25 semanas, con lo que el límite de 14 semanas parece bastante razonable (en algunos países se permite hasta las 24 semanas).
Resulta interesante estudiar la historia de la legalización del aborto. El primer país en hacerlo fue la URSS en 1920, pero lejos de considerar el aborto como algo positivo, lo que les movió a hacerlo fue la necesidad de combatir los abortos clandestinos, y esta medida se acompañó con otras de información y de apoyo a la maternidad.
Esto debería hacernos reflexionar sobre las posibles consecuencias de su ilegalización. A la vista de los ejemplos, o de lo que ocurría de hecho en España hace no tanto tiempo, estas podrían ser los viajes al extranjero para abortar (la clase más pudiente) o el aborto clandestino (el resto) con el consiguiente riesgo para la salud.
En su programa de 2023 van más allá y aparecen muchos puntos relevantes, entre ellos, los siguientes:
113. Aprobaremos una legislación sanitaria respetuosa con el derecho a la vida […]
así como la derogación de las leyes de eutanasia y del aborto. […]
114. […] suprimiremos de la Sanidad Pública aquellas intervenciones quirúrgicas y hormonales ajenas a la salud (cambio de sexo, aborto, eutanasia, etc.) […]
117. Garantizaremos la libertad de conciencia de todo el personal sanitario, para que no sea forzado a actuar contra su conciencia ante las imposiciones de la cultura de la muerte (aborto o eutanasia)
360. […] derecho a la vida desde su concepción […] derogación de la Ley de la Eutanasia y la Ley del aborto libre.
361. Eliminaremos el falso “derecho al aborto”.
Respecto a los efectos de la legalización, les remitimos a dos artículos. El primero sobre el impacto del aborto sobre la vida de la mujer, y el segundo sobre el impacto económico y la incidencia del aborto.


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